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Entrevista a JAVIER ALARCÓN

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ENTREVISTA. A JAVIER ALARCÓN

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1) Javier, haznos una breve presentación profesional, especialmente en lo referente a lo psicosomático.

Mi interés por la psicosomática empezó prácticamente desde mis primeras experiencias con pacientes trabajando en el Hospital de Clínicas de Asunción Paraguay cuando tuve que hacer una presentación en una sesión clínica con internistas para hacer un diagnóstico diferencial de una paciente histérica. Eso fue en 1975. Uno de mis primeros casos de análisis fue una paciente que tenía una úlcera gástrica y a la que tuve que abordar sin ningún conocimiento específico sobre psicosomática. Para mi gran sorpresa en la medida en que su análisis fue avanzando su úlcera cicatrizó y no volvió a reproducirse. Tuve ocasión de volverla a ver en un reanálisis ya en España bastantes años después y no había vuelto a tener problemas gástricos. Su demanda de reanálisis fue por unos problemas de pareja. Me vino a ver aprovechando una beca para hacer un master en Madrid. Todo esto me fue interrogando. La segunda etapa fue a raíz de mi experiencia profesional en el Centro de Salud de Fuenlabrada. Intuitivamente fuimos trabajando con pacientes que tenían muchos elementos de lo que después vi como neurosis de comportamiento, funcionamiento operatorio y depresión esencial. Cuando terminé mi formación oficial en el Instituto de la APM, entendí que la psicosomática era una asignatura pendiente. En el año 87, con un grupo de colegas organizamos un grupo de estudio con Jaime Tomás y allí pude ver que muchas de las cosas que había visto en mi experiencia clínica y trabajado desde la intuición, estaban sistematizadas y fundamentadas teóricamente. Desde entonces he seguido estudiando, asistiendo a encuentros con colegas en París, Bilbao, Madrid y Barcelona. También he tenido la oportunidad de dar conferencias en cursos organizados por el IEPPM y SEPIA. Ahora mismo estoy coordinando dos seminarios de estudio sobre la psicosomática psicoanalítica. A mis alumnos les sorprende la enorme riqueza de experiencia clínica que hemos ido acumulando y la utilidad que tiene para hacer un diagnóstico diferencial, esencial en algunos casos, y para el trabajo con pacientes aquejados de patologías orgánicas de todo tipo para los que hay que hacer adaptaciones especificas dentro de lo que es el método analítico

2) Como analista, traductor y comentarista ¿ Qué valoración haces del libro, del autor y del texto que acaba de publicarse sobre este tema ?

“La investigación psicosomática” de P. Marty, Ch. David y M. De M’Uzan, es una obra que me atrajo desde que tuve oportunidad de leerla. Para empezar, tengo que decir que es un libro histórico. Se publicó en 1963 y es la primera obra en la que se usa la escucha psicoanalítica con pacientes de hospital general, no de servicios de psiquiatría. Esta escucha revela las particularidades del funcionamiento mental de pacientes aquejados de distintas patologías orgánicas. La parte fundamental del libro es la transcripción literal de siete entrevistas y sus correspondientes reflexiones desde la teoría y psicopatología psicoanalíticas. Marty venía publicando artículos sobre psicosomática desde finales de los años 40 y ya planteaba cosas de un gran interés para los psicoanalistas, pero en este libro aparece ya una sistematización importante y sobre todo tiene el interés de la clínica. Me daba mucha pena que este texto no estuviera accesible para los colegas de habla hispana y hace años empecé a traducirlo por mi cuenta para usarlo en mis seminarios y poder ofrecerlo a algunos colegas que también hacían un trabajo de enseñanza de estos temas. Para mi sorpresa, cuando ya tenía la traducción bastante avanzada, me encontré que había una traducción al castellano hecha en el año 1969 por Pere y Tertu Folch en Barcelona. La estuve buscando y encontré que la editorial había desaparecido y el libro no estaba en el mercado. Encontré tres ejemplares, que compré inmediatamente, en una librería de viejo de Buenos Aires. Como esta traducción no estaba accesible, decidí seguir adelante con mi proyecto. Cuando se programó el Coloquio de la Asociación Internacional de Psicosomática Pierre Marty en Madrid, coincidiendo con el 50 aniversario de la primera edición de la obra, pensé que podría ser importante publicarlo en la colección sobre psicoanálisis que editan la APM y Biblioteca Nueva. Estoy muy contento de la aprobación del proyecto de este libro histórico y agradezco mucho a los responsables de Publicaciones de la APM y a Antonio Roche de Biblioteca Nueva por el interés que han tomado.
Tengo que agregar que al final he recibido la ayuda de José María Franco que ha traducido uno de los casos y ha colaborado con la revisión y corrección de la traducción.

3) ¿ Qué evolución ha experimentado la medicina psicosomática desde su origen hasta nuestros días y qué líneas teóricas o técnicas se pueden distinguir ?

Cuando yo me inicié con Jaime Tomás y nuestro grupo de estudio en la Psicosomática psicoanalígtica encontré que había varias escuelas bastante diferenciadas. Además de autores sueltos que escribían sobre el tema teníamos dos grupos fuertes: el IPSO en París y la Escuela de Psicosomática de Buenos Aires. En esa época P. Marty y Jaime Tomás fundaron SEPIA en Bilbao, con la colaboración de un grupo de jóvenes analistas (éramos casi todos candidatos que luego hemos ido adquiriendo la condición de miembros y algunos la función didáctica). Este grupo se dedicó a estudiar fundamentalmente la escuela de París. Por otra parte en Madrid teníamos el Instituto de Estudios Psicosomáticos y Psicoterapia Médica (IEPPM), fundado bastante tiempo artrás y del que Jaime Tomás era también su presidente, con una orientación no tan específica. El IEPPM tenía y tiene la gran virtud de hacer un enorme trabajo de difusión del psicoanálisis en general y de la psicosomática en particular. Muchos miembros y candidatos de aquélla época habían contactado por primera ver con el psicoanálisis gracias a esta institución. La verdad es que la mayoría de miembros de SEPIA éramos y somos también socios del IEPPM. Al final, también hemos ido convergiendo en las líneas teóricas, porque la clínica es la que manda y los conceptos que son útiles en la clínica son los que perduran. La escuela de París durante la época de Marty y ahora en la actualidad ha hecho un trabajo de sistematización teórico-clínica muy importante. En el encuentro que se va a hacer el 2 y el tres de febrero, vamos a tener la oportunidad de escuchar a colegas de un enorme nivel. La Revue française de psychosomatique, que publica el IPSO es de un enorme nivel. No tiene nada de extraño de que con el correr del tiempo se haya generado una Asociación Internacional en la que estamos federados los grupos que han ido surgiendo en distintas ciudades de Francia, España, Argentina, Brasil, Suiza y Turquía. El IPSO mantiene un cierto liderazgo por su producción teoríco-clínica, pero en la Asociación Internacional participamos todos los grupos componentes en pie de igualdad. 4) ¿Qué especificidades clínicas encuentras en el abordaje de los pacientes psicosomáticos? ¿Cuáles son las dificultades de su abordaje?

Entre los colegas de la APM creo que hay un cierto prejuicio de que los conocimientos que se han generado en torno a la psicosomática, solo sirven para un grupo de pacientes muy específicos. Yo creo que esto es un error. Somatizamos todos y somatizan todos los pacientes. Es ciertos que no todos con la misma gravedad e intensidad. Incluso enfermedades completamente banales, aparecen en momentos de regresión. Ciertos problemas funcionales, los podemos padecer todos en momentos en los que la tensión psíquica sube y no somos capaces de procesar bien psíquicamente estas tensiones. Si estos problemas funcionales se agravan, se cronifican, o incluso llegan a provocar lesiones, como en las úlceras gastroduodenales, se puede hacer un trabajo analítico pero hay que ser bastante cuidadoso. En la clínica de pacientes no específicamente somatizadores, los conocimientos teóricos que aporta la psicosomática a mí me resultan de una enorme utilidad. Encuentro de una enorme utilidad estos conocimientos para hacer buenos diagnósticos diferenciales. Los pacientes con un funcionamiento operatorio crónico pueden aparecer muchas veces como trastornos obsesivocompulsivos y tratarlos como tales puede ser un error serio. Siempre he dicho que yo no renuncio a analizar con ningún paciente, pero con pacientes con deficiencias importantes de funcionamiento mental (neurosis de comportamiento, funcionamiento operatorio crónico, depresiones esenciales) hay que tener precauciones bastante grandes porque son pacientes que necesitan mucha contención. Hay que ir recuperando sus recursos mentales con un trabajo de sostén y, en muchos casos, luego se puede hacer un trabajo de profundización más en la línea de la cura tipo. En otras ocasiones no se puede llegar a tanto. La teoría y la práctica de la psicosomática no son un campo aparte del psicoanálisis, son una extensión del psicoanálisis que se nutre de su concepción del aparato psíquico y de sus conocimientos psicopatológicos y clínicos.

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